sábado, 9 de agosto de 2008

REGRESA LA GATITA


Hace un par de días tuve comunicación con nuestra comentarista estrella: GATITA. A parte de contarme sus últimas andanzas por la vida y no desaprovechar la ocasión para regañarme por lo olvidado que tengo este sitio; me pregunto que si no existia inconveniente para seguir ILUMINANDONOS con sus comentarios? Le díje que sería un honor contar con ellos de nuevo. Así que pronto estará otra vez con nosotros.

De igual manera les comento que ya me pondré al día con la actulización de este sitio.

Un saludo.

martes, 27 de mayo de 2008

ESOS CELOS QUE MATAN (PRIMERA PARTE)

¿Quien no se ha puesto alguna vez a dudar de la fidelidad de su pareja? No creo que haya alguno(a) que este exento de que al menos una vez la cabeza se le haya llenado de dudas de todos los tonos y colores; la convivencia en pareja puede ser una levedad cuando la armonía y la confianza no se pierde pero cuando las dudas asaltan la razón y comienzan a robar momentos que antes eran tranquilos, comienza una serie de sucesos que en ocasiones pueden llegar a desenlaces fatales. Los celos son un mal necesario pero aun así deben existir bajo un determinado control de quien los siente. Tanto hombres como mujeres experimentan esta condición de inestabilidad dentro de la relación y los factores pueden tener su origen en situaciones que están arraigadas a casos antiguos de daño a la autoestima pero también hay otros factores como pueden ser los económicos, los estéticos, los culturales y laborales y hasta los de índole social. Sentir celos es normal, pero ¿que tanto es normal y bajo que circunstancias? Todos anhelamos una relación bella y llena de grandes experiencias y agradables momentos pero los nubarrones de la duda no dejan de estar presentes. Algún cambio repentino de actitudes, nuevos gustos, repentinos cambios de costumbres, el hablar constantemente de alguien ajeno al circulo de amistades ya conocidas, mentiras piadosas y otras no tanto; perdida del interés en la otra pareja de un día a otro, disculpas y pretextos para no hacer tal o cual cosa, etc.
Cuando se enciende el sistema de alerta ante la identificación de todo lo anterior; los celos comienzan a aparecer y son como un huracán: van pasando de categoría destructiva conforme pasan las horas e igualmente en algunas ocasiones se disipan sin causar daño pero otras dejan destrucción y dolor. Los celos se alimentan de la duda y del desinterés de despejar las dudas, pueden crecer en la mente de uno y se alejan de la realidad pero dentro de esa mente ya están en una fase destructiva y cuando no hay la atención a solucionar el problema; alguien va a resultar dañado aunque la verdad es que en esto de los celos ambas partes salen dañadas y cosa curiosa es muy poca la diferencia de la cuantificación de los daños: las dos partes pierden. Los celos nos llevan a descubrir oscuras cualidades en nuestra mente, agudizamos los sentidos y la creatividad aunque insana se hace presente, los celos nos convierten en autómatas nos ciegan y nos vuelven sordos; vemos lo que no existe y vemos demás en otros casos; que irónico pero así es. La forma de cómo cada quien siente los celos es muy diversa, hay quien solo se refugia en sí mismo y deja que pase la tempestad; otros ahogan las penas en el alcohol y al ritmo de las más tristes canciones de siempre, pero hay otros que la sangre se les enfría y hacen gala de dotes antes desconocidos en uno: de detective, de espía, de experto en intervención de teléfonos, de hacker, de conseguir datos de instituciones, en fin; uno se transforma en alguien que sólo cuando los celos nos atrapan eso somos.
Pero esto es solo el comienzo por que conforme vamos avanzando y vemos que nuestras sospechas eran ciertas, pasamos de nivel de dificultad pero no le tememos a lo que venga por que estamos dispuestos a dar con la verdad aunque nos parta el corazón lo que podemos encontrar. Hay un dicho al respecto: “El que busca encuentra”… Y así suele ser en la mayoría de los casos, hay quienes hablan de “la intuición femenina” pero también en los hombres existe una intuición así pero recargada. La mujer es más visceral y los celos las trastornan y las dejan fuera de combate y la depresión hace trizas su vida, aunque hay algunas que se toman la afrenta muy en serio y se van con todo y hasta el final sin mirar que encuentren o destruyan. Los celos dañan hasta afuera de la pareja, son como un tornado que conforme se hace más poderoso va absorbiendo lo que encuentra a su paso y en el caso de los celos puede ser que las victimas por el daño colateral sean los hijos, los padres y otros miembros de la familia o amistades cercanas. Equilibrar las fuerzas resulta muy difícil por qué cuando ya uno descubre el engaño ya nada es igual; comienza una mezcla de sentimientos que nos frenan o nos impulsan según sea el caso. Descubrir lo que tiempo atrás ya habíamos sospechado; primeramente nos duele nos hunde en una depresión, nos manda a un mundo oscuro y silencioso… Poco a poco vamos dejando de vivir aunque lo digo metafóricamente; no dejo de reconocer que hubo quien lo hizo literalmente y en toda la extensión de la palabra. Perdemos el apetito, las ganas de asearnos, perdemos peso, las cosas dejan de ser importantes, faltamos a nuestras responsabilidades; comenzamos a parecer un remedo de naufrago pero sin mar. Nuestra mente trabaja a tan baja frecuencia que no nos importan los consejos de los demás, todo va siendo invisible o transparente. ¿Pero por qué es esto así? Porqué el periodo de duelo recién comienza y vamos en la primera parte de ahora autodescubrirnos y saber de lo que somos capaces. Esto de los celos es un extenso tema que bien vale desarrollar a conciencia, no dejen de husmear por aquí, si sospechan que hay una segunda parte están en lo correcto.
No Dejen de ver Nalgas… El verano viene y el calor aligera la manera de vestir.

miércoles, 14 de mayo de 2008

MUCHO CALOR...


En esta temporada de calor las ideas tardan más en fluir, parece ser que el cerebro esta en un eterno letargo y cuesta mucho enfocarse en las ideas que se necesitan publicar; por esta razón creo que la paciencia vendrá bien para no dejar de estar en contacto con los lectores, así que por el momento y mientras consigo enfriar la mente para dejar espacio a la lujuria y a una poca de estupidez; les aconsejaría que no dejen de hidratarse con algún néctar de los que generosamente nos brinda la naturaleza y que la sabiduría del hombre ha industrializado para ser consumida en altas dosis: BEBAN CERVEZA!! Yo regreso pronto con alguna nueva trivialidad que compartirles.

Y NO DEJEN DE VER NALGAS... AHORA ESTAN MEJOR!!

jueves, 17 de abril de 2008

HAY DE CHINGADERAS A CHINGADERAS...

HAY DE CHINGADERAS A CHINGADERAS…
Imaginemos que existe una religión que determina que, por el hecho de nacer mujer, a cada recién nacida se le debe cortar una mano. O la nariz. O una pierna. O las orejas.
La ABLACIÓN es algo parecido, pero la violencia se ejerce en este caso sobre los genitales femeninos. Y si “dios” dice que hay que extirparlos. Él sabrá…
Lo “bueno” de las religiones es eso, que pueden “ordenar” las cosas más descabelladas sin tener que justificarlas desde ningún punto de vista, ni científico ni moral, ni de acuerdo con los Derechos Humanos más básicos (porque además, en según donde, ni se consideran derechos, ni se cree que todos seamos estrictamente humanos con derecho).
Son las cosas de fe, que además de mover montañas puede inducir al suicidio, la guerra santa o el crimen sin que le tiemblen sus libros sagrados.
Es la maldición de la religión.
Lo que sucede con la ABLACIÓN es que la glosa del Corán, según sus exégetas, indica que las mujeres deben ser sometidas a una repúgnate y bárbaro crimen cometido contra su cuerpo, contra su sexualidad, esto es: contra su libertad, su conciencia y su autonomía de seres humanos. Consiste la operación en la extirpación salvaje del clítoris femenino que –también según el Corán- debe efectuarse con la ayuda de los mismos instrumentos que se utilizan para esterilizar el ganado o coser unos zapatos. A veces se emplea un imperdible. Normalmente, el barbero o alguna mujer experta en mutilaciones lo llevan al cabo con la misma naturalidad e idéntico “cuidado” con que se extraen los testículos de un carnero viejo. Lógico, si tenemos en cuenta que quienes la practican o consienten en someter a sus hijas a tamaña salvajada, no sienten por las mujeres mucha más consideración que por un animal inútil o un zapato usado.
En África, la ABLACIÓN es algo “natural” que han privado de goce sexual a una gran parte de la población femenina. Una mujer que no goza del sexo es sólo un receptáculo para la reproducción, y ¿para qué más puede servir una mujer?... pensarán ellos. Africanas, amerindias, asiáticas… son a diario todavía sometidas a la CLITORIDECTOMÍA, con el regalo añadido en ocasiones de la INFIBULACIÓN, o sea: del cosido casi total de los labios mayores y menores de la vulva. Para este remiendo en la carne femenina se usan materiales tan comunes e inverosímiles para este fin como: hilo de pescar, alambre, fibras. El objetivo es cerrar bien la fuente de placer femenino para que nada pueda entrar ni salir. Es la mujer considerada como una puerta cerrada a cualquiera que no sea su dueño, es decir; su marido, que por lo general disfrutará al menos de otras tres o cuatro esposas, si es que quiere aparentar ser alguien en la vida. Por el mismo motivo procurara tener varias vacas y no una sola.
La versión masculina de la ABLACIÓN es –que sorpresa- la circuncisión, que consiste en amputar el prepucio del pene para dejar al “aire” el glande, lo cual siempre tiene beneficios médicos e higiénicos (previene el contagio de enfermedades infecciosas, incluso del sida). Muy al contrario que la ABLACIÓN que no encuentra justificación de ningún tipo –excepto la del miedo ancestral al poder femenino, que en muchos lugares aún relega a la mujer a un estado más indigno que el de un perro sarnoso- y tiene siempre consecuencias médicas terribles: infecciones, hemorragias, retracción de la piel y por supuesto, anorgasmía y repugnancia (dolor puro dolor) ante el contacto sexual. Una mujer detesta mantener relaciones sexuales, será siempre fiel. En ciertas culturas una mujer que no haya sido mutilada difícilmente encontrará marido, cuando encontrar marido es su único horizonte posible. Así, la mujer no sometida a la ABLACIÓN se verá discriminada, también socialmente. ¿Y quién quiere algo así par su hija? Mejor someterla a la ABLACIÓN para que tenga un futuro digno y un plato de comida asegurado por su marido.
Pero la ABLACIÓN no solo se practica en lejanos países (en más de 30, por decir una cifra aproximada) de los qué apenas hemos oído hablar, -casi siempre impunemente- en Europa, en colonias de inmigrantes cuyas mujeres siguen convencidas de que cercenar el cuerpo de sus hijas es la única manera de lograr que sean aceptadas.

viernes, 11 de abril de 2008

VIVE Y DEJA VIVIR..

La conclusión a todo esto sobre los asuntos del enojo y de la ira es que demostrar nuestro enojo tiene graves consecuencias, deberíamos de hacer un arte el contener las reacciones de agresividad que se nos presentan a diario; principalmente por cuestiones de supervivencia. La mejor reacción que podemos tener ante el enojo es dejarlo pasar. Las terapias de meditación, el clásico contar hasta diez, hacer respiraciones profundas, y un sinfín de métodos y artilugios existentes para este fin. La gente con la cabeza caliente hace muy malas elecciones. Su comportamiento es impulsivo. Otro método efectivo: la distracción. Cuando tengas un episodio de ira, procura olvidarte de lo ocurrido. El método de “la vocecita interior”, hacerle caso a esa voz de la conciencia nos puede ayudar. La evasión también funciona. Suena obvio, pero mucha gente no está tan consciente de sus arranques de ira. Y un método de último recurso es la medicación.
La vida en si resulta bella sí bien vale la palabra; por lo que nos queda identificar en cada uno de nosotros los instantes que pueden ser fatales o vitales para evitar traspasar esa línea que nos separa de ese segundo que nos echaría a perder la existencia y la de nuestros seres queridos. Y todo por no contener la ira, el enojo o por haber IGNORADO ante un problema que cuando se acepta es POSIBLE SOLUCIONAR.

viernes, 4 de abril de 2008

SEGUIMOS MUY ENCABRONADOS

¿POR QUÉ TAN ENCABRONADO? (SEGUNDA PARTE).
Anteriormente había explicado las consecuencias de la enfermedad llamada DESORDEN EXPLOSIVO INTERMITENTE. Y hemos visto como se va adueñando de nuestras vidas cada día y como así mismo va cobrando nuevas víctimas. Podemos ir dándonos cuenta de que si el DEI va deteriorando nuestra personalidad. Puede ser que en un principio solo sean pequeños desplantes de enojo que no lleguen a representar problemas, pero cuando se pierde el control un par de veces a la semana, estamos comenzando a ser presa del DEI.
¿Un par de veces por semana? Puede que esto no llame mucho nuestra atención y hasta podemos decir –hago más corajes los lunes desde que me despierto y durante el trayecto al trabajo. Pero lo cierto es que “Una persona promedio no debería tener peleas ni arranques temperamentales.”
¿No será que ya han exagerado los investigadores y han diagnosticado mal a los que padecen los síntomas del DEI y por eso ya cualquier señal de enojo puede ser catalogada como DEI? Todos podemos tener un mal día creo, pero es alarmante como cada día nos topamos con gente que es incapaz de contener su agresividad y reaccionan violentamente ante cualquier asunto, además de que no saben otra manera de solucionar las cosas.
No todos los arrebatos de enojo son creados de la misma manera. Por lo regular, encabronarse por las largas filas en el banco o al pagar servicios no significa que padezcas el DEI. Aunque el origen de nuestro enojo está plenamente justificado y esto hablando del “excelente” servicio que presta la banca en este país y no se diga algo en lo referente a la burocracia de las dependencias de gobierno a todo lo largo y ancho de México.
Otro matiz del DEI es la intensidad de la respuesta ante cualquier insulto. Puede ser exageradamente agresivo e irracional que se pierde la total perspectiva de la situación: El padre que le grita a su hijo de tres años por que derrama el refresco en el restaurante y luego arremete contra la madre porque ella intenta minimizar la situación; y sigue la cadena de eventos dañinos… los gritos de los niños asustados por la reacción del padre, las miradas incriminatorias de los demás comensales y hasta la agresión verbal a otras personas que nada tienen que ver en el asunto pero por el solo hecho de estar ahí en ese momento pueden resultar afectadas. Y esto no termina; sigue en el trayecto al vehículo familiar, dentro de él, durante el camino hasta la casa y puede durar toda la noche y a estas alturas las consecuencias y daños ya son incalculables.
El DEI nos hace perder muchas cosas, dañamos a nuestros seres queridos y hasta nuestras relaciones socio-laborales se van deteriorando. Pero más daño nos hacemos cuando nos negamos a aceptar que nuestra ira ya se salió de control y ya resultamos peligrosos hasta para uno mismo y lo malo que queremos justificar nuestros arranques violentos con discusiones cuyos argumentos valen solo para nosotros; y nos vamos envolviendo en nuestra propia mentira de que estamos bien, que nada más son momentos de enojo pasajeros, le echamos la culpa al estrés, al calor, al exceso de trabajo, al tráfico y hasta a la esposa y a un sinfín de cosas más.
Cuando estamos amenazados, las regiones sensoriales de nuestro cerebro desatan los sistemas nerviosos autónomos de la respuesta “peleas-o-peleas” en otras palabras comenzamos a actuar como fieras irracionales: Nuestro pecho aumenta de volumen, mostramos colmillos, nuestra presión arterial aumenta por el influjo de la adrenalina, nuestra transpiración también aumenta y es en este momento cuando nuestro agresor se retira o se avienta al ruedo y comenzamos la pelea. Que obviamente uno pierde y otro gana aunque las consecuencias de esta pueden ser muchas y de variadas acciones.
Los estudios han demostrado que las expresiones faciales ante una situación de agresión son diversas y la persona afectada por DEI puede confundir estas manifestaciones no detectando cuando la situación es hostil o neutral. Otro estudio demuestra que los hombres son más sensibles a las expresiones de enojo dentro de un tumulto de gente.
Las personas dan pistas a partir de sus emociones, expresiones faciales, lenguaje corporal y entonación vocal. Las personas con desordenes del carácter, se piensa que interpretan estas pistas de manera imprecisa. Se enfocan solamente en la hostilidad.
Percibir el enojo sólo es una parte de la ecuación. Cómo reaccionamos a esta amenaza es la otra. Mientras la mayoría de nosotros somos capaces de aplacar esa parte primitiva de nuestro cerebro que quiere agredir a una persona con un garrote hasta verle morir. Hay personas que no pueden lograr identificar que están pasando el límite de la cordura.
Los investigadores han llegado a demostrar y creen haber encontrado la causa de padecer el DEI en el neurotransmisor llamado SEROTONINA.
Esta sustancia, en niveles bajos, ocasiona que los lóbulos frontales de desconecten y, entonces, las partes más analíticas del cerebro terminan por confundir una señal amistosa con una amenaza.

lunes, 24 de marzo de 2008

EL QUE SE ENOJA PIERDE

¿POR QUÉ TAN ENCABRONADO? (PRIMERA PARTE).
Las investigaciones (¿de quién?) los confirma: Los hombres estamos encabronadamente muy encabronados. El problema de todo esto es que la IRA no solo nos hace daño, NOS ESTA MATANDO. El escenario: Una noche de lucha libre, uno de los contendientes notoriamente más pequeño que el otro y en desventaja por tamaño, estatura y peso; vuela de un lado a otro por los golpes de su contrincante, toda su cara está cubierta de sangre pero su orgullo le impide retirarse y esto le hace aceptar la brutal golpiza que le están propinando. El público grita entusiasmado y se dividen los apoyos para uno y para otro, de pronto el réferi detiene la pelea para evitar una tragedia; resultado: el público indignado comienza a lanzar improperios y toda clase de objetos hacia el ring, la violencia se traslada del área de pelea a las graderías y todo se convierte en un pandemónium.
¿Por qué tanta ira? Y no estoy hablando de los participantes si no de las personas del público, la violencia entre las personas del público que asiste a eventos deportivos va creciendo aceleradamente, el número de hombres encabronados adulto y jóvenes va en aumento. De hecho su enfermedad tiene un nombre: Desorden Explosivo Intermitente (DEI).
Hay estudios muy importantes desde 1980 realizados en importantes universidades en todo el mundo, una de ella es la de Harvard que expone que este desorden es más importante de lo que la mayoría piensa. Son pocas las personas que acuden a buscar ayuda profesional por qué no logran controlar su temperamento. Y aquellos que lo hacen, dicen los investigadores, sufren de un mal diagnostico, confundiéndose con otros problemas mentales. En el momento de la investigación situaban que el número de personas con DEI en los EUA era de menos del 0.5% de la población. Lo que llevaría a concluir que casi uno de cada 10 hombres adultos demuestran agresividad desproporcionada de manera rutinaria, y se encuentran tan encabronados que incluso llegan a dañar propiedades, amenazan o lastiman a otros. Los investigadores estiman que esta situación afecta a la mitad de las mujeres.
Algunas personas piensan que el enojo no es un gran problema. Pero existen graves efectos secundarios. Las personas que sufren de DEI son mucho más propensas a pasar por un divorcio, tienen trabajos menos redituables y menos amigos con la misma educación o nivel socio-cultural.
Los síntomas son fáciles de detectar: El conductor que se la pasa mentando madres con el claxon de su vehículo al ir conduciendo, invade el carril contrario sin precaución y además se empareja a buscar pleito o amenazar y esto cuando el nivel de su agresividad aun no ha traspasado los límites de la cordura, porque si esto ya ocurrió, la violencia física puede ser algo común por que ya no tiene más que perder o los líos con la justicia lo tienen sin preocupación. Un ejemplo clásico de nuestro México es: La violencia dentro de los estadio de futbol durante algunos partidos y por no decir que en todos, las llamadas BARRAS BRAVAS o HOOLIGANS en otros países, pueden poner en aprietos a los cuerpos de seguridad y como es conocido por todos; algunas víctimas fatales a causas de estos sucesos ya son parte de las estadísticas, tanto en México como en el resto del mundo y la violencia no solo se limita al futbol, por que el hecho es de que solo un hombre encabronado encienda la mecha de la violencia los demás a su alrededor terminan estallando y la onda explosiva alcanza a los involucrados y a inocentes.

jueves, 13 de marzo de 2008

DE QUE SE PEGA... SE PEGA!!

Todos queremos de alguna manera buscar donde “pegar el chicle” dicho de otra manera; pasamos muchos días con sus noches buscando a una mujer o varias según sea el caso, con las cuales desahogar nuestras más bajas pasiones y desenfrenadas fantasías, queremos encontrar “donde meterla” y no a la chica en cuestión si no al “amigo” de muchas faenas. Pero estas aventuras pueden tener algunas nefastas consecuencias siempre y cuando nos dejemos llevar por la irresponsabilidad y bajemos la guardia en cuanto a lo que a protección se refiere.
Como hombres somos muy renuentes a creer que los peligros nos pueden alcanzar, que las tragedias solo le ocurren a otros y no a nosotros. Uno de estos riesgos es el contraer una enfermedad de transmisión sexual; así que lo que a continuación describo es una breve descripción de una de las enfermedades que más incidencia tiene actualmente entre las parejas sexualmente activas de este país.
LA ENFERMEDAD SILENCIOSA.
El virus del Papiloma Humano causa la infección sexual más común en hombres y mujeres.
El sexo es una de las actividades más divertidas y más cuando hay amor y confianza. Te puedes dejar llevar sin restricciones ni tabúes, puedes experimentar una que otra vez con tu pareja y usar tu creatividad más allá del límite y esto no tiene precio ni comparación. Lo malo es que siempre existen riesgos que nos llaman a ser RESPONSABLES. El virus del papiloma humano (VPH) causa la enfermedad venérea más frecuente en el mundo y que si no se atiende oportunamente, puede ser mortal sobre todo para las mujeres.
Aunque parezca una mentira, el VPH abunda, la evidencia más común son los mezquinos y los ojos de pescado. Existen más de 200 tipos de VPH, los cuales causan tanto enfermedades benignas como malignas en la piel y en las mucosas. De éstos, 40 son de transmisión sexual y provocan verrugas genitales, conocidas también como CONDILOMAS. Se calcula que más de la mitad de la población sexualmente activa está infectada con este virus, y lo peor es que la mayoría ni siquiera lo sabe porque no tiene ningún síntoma (ardor durante el coito, secreción vaginal y, en algunos casos, sangrado).
El periodo de incubación del VPH depende del sistema de defensa en cada persona: pueden ser semanas, meses o años, por eso es importante el chequeo médico periódicamente para evitar el contagio a la pareja (los hombres son quienes menos pierden; según las estadísticas, menos del 1% desarrolla cáncer de pene a causa del VPH). Pero no hay que confundirse, si el diagnóstico resulta positivo, no significa que tu pareja o tú tendrán verrugas y luego una enfermedad maligna. De los 40 tipos del VPH que producen lesiones en los genitales, sólo cuatro son de alto riesgo y, en algunos casos provocan cáncer cervicouterino, por cierto la segunda causa de muerte en las mujeres.
Desgraciadamente aún no es posible tratar el VPH, sólo se eliminan las verrugas, sin embargo nadie garantiza que no vuelvan a salir. La decisión de usar un tratamiento en lugar de otro depende del tipo, la ubicación y la extensión de las mismas. Los métodos más eficaces son la crioterapia (congelación de las células dañadas), el rayo láser y la electrocirugía. Además, en algunos casos, se usan sustancias que se aplican directamente en las lesiones y medicamentos para fortalecer el sistema inmunológico.
Así que ya lo sabes: el virus del papiloma humano es un problema de pareja. Bien vale buscar información y cuidarse mutuamente. Sí algún día tienen condilomas, no debe de ser el inicio de reproches y toneladas de desconfianza, ni empiecen con que “yo no fui” y se quieran lavar las manos porque no son capaces de reconocer que en alguna relación pasada uno de los dos se pudo haber infectado. Todos tenemos una parte de la culpa y lo más sensato es buscar remediar dentro de lo posible el daño presente.
Hay muchas acciones que deberíamos llevar al cabo para prevenir o atenuar las severas consecuencias causadas por el VPH.
La básica y casi imposible: TENER UNA SOLA PAREJA SEXUAL… No andar de caliente por doquier!
Usar condón, aunque siendo realista este no es muy efectivo ante el VPH, porque deja al descubierto zonas que pueden estar infectadas.
Los juguetes sexuales también pueden transmitir virus, así mismo el instrumental médico que no esté esterilizado.
En las mujeres practicarse el examen del Papanicolaou, pues en ellas el virus puede alojarse en el interior de la vagina. Para confirmar el diagnóstico, no está de más realizarse también una COLPOSCOPÍA.
Nosotros debemos revisarnos periódicamente los genitales para detectar cualquier protuberancia, aunque no encontremos nada y no queremos quedarnos con la duda, entonces podemos hacernos una penescopía o la prueba de Polimerasa de ADN, que se realiza con un pedacito del prepucio (piel que cubre la punta del pene).
El abuso de las bebidas alcohólicas, fumar en exceso y el consumo de drogas baja las defensas del organismo.
Estimular el sistema inmunológico con ejercicio y una dieta sana: aumentando el consumo de antioxidantes, vitaminas, fibras y ácido fólico y moderar el consumo de carnes rojas y evitar los alimentos enlatados nos traerá beneficios que aumentaran las defensas del cuerpo.
Y ya por último, si eres uno de los míticos hombres que aún son vírgenes, no estaría de más la aplicación de la vacuna contra el VPH, que ya está en el mercado pero que tiene algunas restricciones de acuerdo a la edad y sexo. Consulta a tu médico.
Ya lo saben: Con ver nada se pega... Pero dejen de ver NALGAS y Comenten!!